10 de febrero de 2009

Ficha 9: ¿Se puede vivir el EVANGELIO en el MUNDO?

1. Los temas de las fichas anteriores se situaban en la persona, en su proceso de transformación. Ésta confronta el Evangelio con el contexto externo, laboral y social.

¿Por qué será que la reacción primaria, cuando se lee el Evangelio, es de distanciamiento de la realidad que nos rodea? Sin embargo, Jesús no fue un hombre aislado de la sociedad, ni pertenecía a un grupo selecto. Todo su lenguaje está marcado por la vida ordinaria de la gente: trabajo, comercio, relaciones familiares...

— ¿Será que vivimos en una sociedad más adversa a la fe que la que Jesús encontró en su época ? No parece, si atendemos a los conflictos que Jesús padeció.
— ¿Será que entrevemos los conflictos, y entonces pensamos que, para vivir el Evangelio, hay que separarse del contexto y crear grupos especializados?
— ¿Será que no sabemos articular la radicalidad del proyecto de vida de Jesús con las condiciones concretas que lo posibilitan sin hacer un mundo aparte?

2. Leyendo el Evangelio, parece que Jesús suscitó dos tipos de discípulos: los que se unían a él en su estilo de vida (predicación itinerante) y los que vivían en sus casas, como cualquier otro judío de su época (por ejemplo, sus amigos de Betania). La Iglesia primitiva también institucionalizó la misión de fundadores de iglesias o de predicadores itinerantes; pero las cartas apostólicas están dirigidas a los miembros comunes de las comunidades cristianas, que viven en Tesalónica o en Corinto.

Lee, por ejemplo, la carta a los Colosenses.

- ¿Tienes la sensación de que es posible vivir la vida cristiana en el mundo?
- Da nombre a las principales dificultades, en qué temas te parece poco menos que imposible aplicar los principios cristianos a la vida. ¿Por qué esos temas precisamente, y no otros?
- ¿No van surgiendo en ti nuevas maneras de ver la realidad desde el Evangelio?

3. Las parábolas de Jesús explican cómo actúa el Reino en la Historia y
usan imágenes dinámicas:

- Que es como levadura en la masa. Así que no se trata de esperar a que
cambien las cosas ni de vivir en el mundo estando aparte.
- Que trigo y cizaña van juntos y hay que respetar que sea así. De modo que no se trata de crear “formas puras", sino de asumir la ambivalencia de nuestra presencia en el mundo.

Lee y ora con Mt 13, 23-24.

4. Pero también dice que el Reino crece misteriosamente, cuando al sembrador le parece que no se mueve.

Lee y ora con Mc 4, 26-29.

Lo cual quiere decir que quizá, en el razonamiento sobre la viabilidad o no del Evangelio, estamos manifestando que no terminamos de creer en su fuerza liberadora para nosotros y para el mundo.
No es momento para perdemos en preguntas, sino para ponerlo en marcha, para llevarlo a la práctica. ¿Cómo?

5. Ilumina tu oración con el siguiente texto:
* Christifideles laici (de Juan Pablo II)

Nº17 Santificarse en el mundo

Nº42 Todos destinatarios y protagonistas de la política


CON OJOS JANERIANOS !!!

"La caridad hecha servicio y el sentido de encarnación en las realidades humanas son la expresión concreta de la experiencia fundante de Ana María: la experiencia de la encarnación del Verbo.
La participación en la misión de la Iglesia la realizamos desde nuestra propia identidad."

CEM 4

27 de enero de 2009

Ficha 8: Nuestras dificultades para el cambio

Esta ficha aborda el nivel existencial y espiritual de la persona, lo que San Pablo llamaría la lucha entre carne y espíritu.

1. Lee y ora con Gal 5

- Hay épocas en que nos adherimos al ideal cristiano de vida, incluso despertándose en nosotros la fuerza de la fe; pero luego experimentamos dificultades inesperadas o sentimos el vértigo de lo desconocido, y volvemos a hacer nuestra "vida de seguridad", acomodada.
- A veces este estancamiento viene influenciado por causas externas,
por ejemplo, amigos cristianos que, con buena voluntad, no han querido complicarse la vida o que no entienden "por dentro" el Evangelio.

- Vivir teologalmente presupone la experiencia fundante de quien antes justificaba su vida con su esfuerzo y su cumplimiento y su compromiso, y ha descubierto con gozo que es Dios el que nos justifica gratuitamente en Cristo Jesús.

-La clave de este texto es espiritual, es decir, nos ayuda a discernir la dinámica interior, el principio que anima nuestra conducta. Cabe ser intachable estando movido "por la carne". Cabe tomar en serio el Evangelio "carnalmente", no desde el espíritu de Jesús, sino de nuestro espíritu, incluso con la mejor buena voluntad.
Se nota a la larga, por los frutos de transformación interior.

2. Por eso, es necesario discernir dos niveles:

a) El nivel en que se contrapone el egoísmo al amor, es decir, si estamos dispuestos a luchar contra nuestras tendencias a ser insolidarios o violentos o ambiciosos o lujuriosos... Discernimiento relativamente fácil para los que estamos haciendo este camino, ya que sería un contrasentido leer y orar con el Evangelio, buscando el éxito machacando a los demás o acumulando riquezas.

b) El nivel sutil en que lo carnal está entremezclado con lo espiritual. Por ejemplo, cuando Jesús me atrae a cumplir sus palabras, como dinámica de entrega incondicional, siento dos movimientos interiores contrarios:
por un lado, deseo de entrega; por otro, miedo, duda, desazón... Este nivel es el más importante en el proceso de personalización, ya que sitúa la percepción del Evangelio en el corazón de la persona: que personalizar el Evangelio no consiste en estar convencido racionalmente de su valor y vigencia o desearlo como un ideal, sino en una dinámica interior que transforma la persona entera. Jesús lo ha dicho: Mis palabras son espíritu y vida (Jn 6, 63).

3. Pide el Espíritu Santo y ora con astas preguntas:

— ¿ Vas notando que el Evangelio te está pasando al corazón, y que aparecen esos sentimientos contrarios?
— Escribe en un papel lo que sueles sentir; en una columna lo que te empuja al sí; y en otra, lo que se te resiste por dentro. ¿Aparecen algunos textos o temas en particular? ¿Qué te dicen de ti mismo y de tu vida esos sentimientos contrarios?
— Si te miras sinceramente cara a cara con Dios, ¿cuál es tu pecado radical, tu principal resistencia al Evangelio ?
— Lo que acabas de formular ¿supone deseo de discernimiento del corazón o refleja, más bien, tu propio perfeccionismo ? ¿Puedes dejarlo en manos del Señor, “que sabe todas las cosas”?

4. Ilumina tu oración con las siguientes lecturas:

* Christifideles laici (de Juan Pablo II) Nº 7
Jesucristo, la esperanza de la humanidad
http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/apost_exhortations/documents/hf_jp-ii_exh_30121988_christifideles-laici_sp.html

CON OJOS JANERIANOS

En Ana María el amor se expresa como abandono confiado en manos de la Providencia y de la voluntad divina. "Dejen hacer a Dios que sabe todas las cosas". Este paso fluido y natural de las realidades terrenas al misterio infinito de¡ Padre, en cuyas manos halla el consuelo de una seguridad providente, imprime a su caridad sentido de trascendencia. Por eso, en la realidad objetiva y palpable de las necesidades ajenas, hace patente la cercanía del reino de Dios .
CEM 2.3.5

3 de enero de 2009

Ficha 7: ¿Por qué algunos son elegidos?

1.Esta vez comienza por el texto: Le 8, 1-21.
Anota las frases que te chocan, por ejemplo: 8, 9-10.18.
Normalmente, suelen chocar porque nos da la impresión de que Dios es arbitrario, que elige a quien quiere, y lo que todavía es peor, parece que a algunos los condena de antemano a que "no vean ni entiendan" el Reino.

Elección es una de esas palabras-clave que atraviesa toda la Biblia y, sin embargo, más dificultades de aceptación encuentra. ¿Por qué?

2. Algunas pistas...

- ¿Por qué necesitamos que Dios sea neutral? Si lo pensamos como juez en un tribunal, no podemos aceptar que tenga preferencias. Pero ¿es que la relación con Dios se basa en una relación neutral? ¿No es a la inversa, que Dios es el amor rechazado, respecto al cual no tenemos ningún derecho?
- Recuerda en tu vida experiencias de amor, que suponen una elección y, sin embargo, no te parecen injusticia: amistad, amor de pareja, hijos...
- Se supone que Dios es Padre y ama a todos por igual; pero que elija a Israel, "el más pequeño de los pueblos" (cf. Dt 7, 7-8), que elija a María en su humillación (cf. Lc 2, 48), que elija a Pedro y Andrés, sólo significa que Dios no es un Dios que se ha quedado en las nubes, viendo cómo nos comportamos, sino que se ha introducido en la historia humana, ha asumido nuestra finitud, ha elegido un camino concreto de salvación. Por lo cual
la elección no es exclusiva, sino inclusiva: ha elegido a unos para que se enteren todos.
- ¿Te parece injusticia que Dios elija precisamente a los más pobres?

3. Ahora vuelve a leer el texto. Quizá te resuene de modo nuevo, con una visión más integral de lo que pasa entre Dios y el hombre cuando éste escucha la Buena Noticia.
En efecto, el discurso de las parábolas expresa con imágenes lo que está ocurriendo ahora mismo en ti, según vas acercándote al Evangelio.
La diferencia de fruto que tiene la Palabra, evidentemente, depende del grado de acogida de la persona, pues uno puede estar cerrado como tierra del camino, o ser pedregal o tierra con zarzas, y otro es "tierra buena que da fruto, ciento por uno". Pero si le preguntas a éste cuál es la razón de que dé más fruto, siempre te dirá que es obra de Dios, que Él le ha dado oídos para oír. Y no lo dice por humildad, sino por experiencia real.


En las cosas medibles, efectivamente, la ley del crecimiento es por esfuerzo y acumulación. Pero en las cosas del espíritu, la lógica es inversa el desapropiarse de lo que es don hace crecer el don, y el intento de controlarlo, lo hace desaparecer. Piensa, por ejemplo, en cómo crece el amor que libera y nos hace personas. Pues ¿cómo va a ser la dinámica del Reino? "Al que tiene, se le dará más".
El que tiene experiencia de elección no puede gloriarse más que en sus debilidades (cf. 2 Cor 12, 8-10). Sabe que el don de ver y entender no le pertenece, y por eso, no oculta la luz, sino que la coloca en el candelabro para que sea vista. Toda elección es una misión.

4. En temas como éstos, las explicaciones ayudan a espantar fantasmas que entorpecen el proceso; pero la experiencia que "entiende por dentro" es luz del corazón. Algunas pistas de oración:

- Alégrate de que Dios sea libertad de amor que elige. ¿No te parece maravilloso que haya elegido a María, a Pedro, a Francisco de Asís, a Ana María Janer... a esa persona que tú conoces?
-Si no te alegras, ¿no será que tienes envidia de que Dios sea bueno
y quieres poseerlo como si fuese propiedad tuya? Lee Mt 20, 1-16.
- Según vas viviendo el proceso de personalización y vas conociendo al Dios de la Biblia, de Israel y de Jesús, ¿no vas notando cómo cambia tu imagen de Dios, que antes era una especie de idea o un personaje justiciero y neutral, pero no comprometido en una historia de amor salvador, y que ahora, sin embargo, lo ves cercano, compartiendo nuestra condición humana, fuerte y vulnerable, a un tiempo?
- ¿No notas que Él está creando una relación significativa contigo, que se ha fijado en ti? ¿Por qué te extraña, si él prefiere a los pequeños?

5. Ilumina tu oración con las siguientes lecturas:

*Documento de Aparecida Capítulo 4
"En la convivencia cotidiana con Jesús y en la confrontación con los seguidores de otros maestros, los discípulos pronto descubren dos cosas del todo originales en la relación con Jesús. Por una parte, no fueron ellos los que escogieron a su maestro. Fue Cristo quien los eligió. De otra parte,... Jesús los eligió para `que estuvieran con él y enviarlos a predicar´(Mc 3,14)...
La admiración por la persona de Jesús, su llamada y su mirada de amor buscan suscitar una respuesta consciente y libre desde lo más íntimo del corazón del discípulo, una adhesión de toda su persona al saber que Cristo lo llama por su nombre..." (Cfr Documento de Aparecida Nº 131-136)

Con Ojos JANERIANOS!!!
"Ana María Janer experimenta la necesidad de poner de manifiesto la totalidad de este amor a Jesucristo, como fundamento y sentido único de toda su vida.
Este amor, manifestado en la consagración, es el ámbito en el que ella va creciendo a lo largo de los años y lo vive como el don más peculiar del Espíritu y signo de la predilección del Padre, que colma de gozo y libertad su vida entera."


CEM 2.2

16 de diciembre de 2008

Ficha 6: ¿Por qué los milagros?

En otra época, la figura de Jesús haciendo milagros entusiasmaba.
Hoy resulta problemática, ya que la ciencia nos ha acostumbrado a conocer las causas naturales de todos los fenómenos, aunque a veces parezcan extraños.
Por eso, nuestra reflexión sobre los milagros de Jesús no va a partir del problema racional de si lo que hacía quebrantaba o no las leyes naturales, sino de la experiencia creyente del milagro.

1. Recuerda algún acontecimiento en tu vida en que has experimentado la salvación de Dios.
* Vivías una "situación sin salida", en que experimentabas tu finitud e
impotencia.
* Pediste ayuda a Dios.
* Y de manera imprevista, incontrolable, encontraste salida a la situación. Tenías la sensación de haber sido salvado.
* Diste gracias a Dios por ello, y reforzó tu fe en Dios.

Tú sabes bien que lo importante no es probar que fue un milagro. Aceptas que la causa (por ejemplo, curación de una enfermedad ante la que lo médicos se sentían inseguros) fue natural. Pero tu experiencia trascendió la explicación causal, pues aquella situación te hizo encontrarte con el Dios que salva.

La fe no anula la explicación natural de los fenómenos, sino que le da un sentido trascendente, la pone en relación con Dios y nos hace vivir la situación concreta con una densidad existencial nueva. La curación es cuestión bioquímica, sin duda; pero es, sobre todo, cuestión existencial, pues en la enfermedad experimenta el hombre que es criatura y que está esencialmente amenazado por la muerte.

2. Lee ahora Lc 7, en que el evangelista describe diversas situaciones de personas humanas que experimentan la salvación que llega con Jesús. Unas son de tipo físico (curación, resurrección) y otras, de tipo espiritual (la pecadora).
En medio de esta descripción, se introducen las palabras en que Jesús da razón de sus actuaciones.

No está probando su poder divino, sino que es el enviado de Dios que cumple lo anunciado por los profetas: la era de una humanidad liberada de todas las formas de opresión, física, social y espiritual. Aquí está la respuesta al por qué de los milagros de Jesús: son signos del Reino que está actuando, signos de la salvación anunciada en favor de todos los que sufren.
Pero el mismo Jesús advierte que estos signos escandalizan. ¿Por qué, si el milagro parece la prueba evidente, científica, diríamos hoy, de su misión? Porque el milagro no es una prueba, sino un signo que puede ser interpretado de diversos modos. Para el que cree en Jesús Mesías es la señal del Reino. Para el que no cree en la misión de Jesús puede estar hecho con el poder de Beelzebú, es decir, significar lo contrario, el anti-Reino.

En este contexto se entienden las palabras en que Jesús aparece a los ojos de la gente sin el brillo de la figura ascética del Bautista, como una persona normal, a quien se le tacha incluso de "comilón y borracho". Y es que lo milagros expresan la llegada del Reino como cercanía misericordiosa de Dios que asume la condición humana (cf. Mt 8, 16-17). Curar, comer con los publicanos, aceptar las caricias de agradecimiento de una prostituta, significan lo mismo: que ha llegado el Reino de la misericordia. Pero sólo el que tiene espíritu de misericordia es capaz de ver el signo en lo que realmente significa. El fariseo malinterpreta y se escandaliza.

3. Para la oración personal

* ¿Te sientes entre los que necesitan el milagro de la salvación, o no ¿En qué lo experimentas?
* Busca en los evangelios alguna figura con la que te sientas especialmente identificado, y ora con sus palabras o con sus gestos: la hemorroísa que se acerca en silencio a tocarle el vestido; el ciego que pide "Señor, que vea", etc.
* Haz el acto de fe en la misión de Jesús al estilo del centurión: fe sencilla, humilde, entregada.
Agradece al Señor saber que puedes contar con Él siempre, en cualquier situación; que ocurra lo que ocurra, Él es tu salvador.

4. Ilumina tu oración con las siguientes lecturas:

* Novo Millennio Ineunte (de Juan Pablo II) Nº 21-23 http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/apost_letters/documents/hf_jp-ii_apl_20010106_novo-millennio-ineunte_sp.html

Con Ojos JANERIANOS!!!


Una peculiaridad de nuestra misión es la manera como ejerció la caridad Ana María Janer. Transido de la "discreta caridad", de la prudencia juiciosa de¡ amor, nuestro modo de proceder pretende reflejar las entrañas de misericordia de Dios encarnado en este mundo. Este es el humanismo del amor que a todo trance trata de rescatar a cualquier ser humano de las situaciones de infortunio y desvalimiento en que pueda hallarse, respetando su dignidad. Por medio de este humanismo, que el Espíritu infundió en Ana María de modo significativo, ella se dedicó de manera incansable a rehacer la persona humana por el amor, partiendo de su situación más elemental.

CEM 4.3

7 de diciembre de 2008

Ficha 5: Sentir la utopía evangélica

Esta ficha quiere ser una reflexión global sobre las fichas anteriores y, particularmente, sobre la cuestión central del proceso de personalización centrado en el Evangelio: sentir la utopía evangélica.

1. El verbo sentir no se refiere a la emoción primaria, sino al "corazón" en sentido bíblico, al centro vital de la persona. "Sentir" la utopía evangélica significa:

- Notar cómo la lectura del Evangelio nos afecta, nos sentimos implicados.
- Notar cómo se despierta lo mejor de nosotros mismos en forma de deseo de algo grande, de cambio personal, de compromiso por un mundo más justo y fraterno...
- Notar cómo la persona de Jesús nos atrae, de modo que adquiere un rostro concreto; nos interpela, suscita nuestra adhesión, comenzamos a quererle más, estamos dispuestos a seguirle...
- Notar "sentimientos contrarios": a veces de gozo al descubrir las maravillas del Evangelio, otras de rebeldía; unas veces de entrega generosa, otras, de miedo; unas veces vemos claro que es el único camino, otras veces sospechamos que es irreal, impracticable.

2. A través de este camino, quizá vamos comprendiendo que personalizar la utopía evangélica, sentirla como algo mío, presupone algunas condiciones:

- Que me exige entrega, pero que lo decisivo es creer en la persona de Jesús.
- Que el secreto está en centrar mi experiencia del Evangelio en la persona misma de Jesús. Que es cuestión de amor, de percibir que yo significo para Él, que me llama, y desde aquí me fío de Él y le amo sin calcular.
- Esto supone que soy capaz de vivir "experiencias de incondicionalidad". Sin éstas, nunca podrá ser personalizado el Evangelio.

3. Experiencia incondicional es aquella que me hace salir de mí mismo
y me hace vivir para algo que merece mi entrega. Puede ser:

- El amor, cuando éste no es un contrato calculado o está dominado por la satisfacción de necesidades, sino me hace percibir al otro como sentido de mi vida y me lleva a olvidarme de mí.
- Una causa noble, por ejemplo, la justicia o la opción por los necesitados, si no se queda a nivel de discurso o de un simple impulso momentáneo, sino que dinamiza mis mejores energías en un compromiso.
- La experiencia de Dios, si no se queda en el sentimiento, sino que supone el encuentro con el Absoluto, y en consecuencia, que la vida consiste en vivir para Él, en hacer su voluntad por encima de todo.
- La adhesión al mensaje de Jesús, a su proyecto de transformación del mundo, de modo que me hace vivir en tensión hacia la realización de ese ideal, atrayendo mis energías personales.
- La experiencia única, intransferible, del significado determinante que tiene la persona de Jesús, si no se queda en una actitud difusa y, por el contrario, noto por dentro que no me pertenezco, que Él es mi Señor.

4. Si vas sintiendo algo de todo esto conviene discernir lo siguiente: Hay utopías que son sueños para evadirnos de la realidad. Hay utopías realizables, que exigen sabiduría:

- La sabiduría de la esperanza, la que se apoya en la promesa de Dios y en la fuerza de su Espíritu Santo, dado a nuestra debilidad.
- La sabiduría de quien aprende a vivir respetando el ritmo de Dios y su estilo, y que, por lo mismo, no se impacienta si a veces le parece que nada cambia, y sigue luchando y cambiando. Tanto en lo personal como en lo social.

5. Ilumina todo esto con las siguientes lecturas:

* Novo Millennio Ineunte (de Juan Pablo II) Nº 30-31 http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/apost_letters/documents/hf_jp-ii_apl_20010106_novo-millennio-ineunte_sp.html
* Christifideles laici (de Juan Pablo II) Nº 16 http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/apost_exhortations/documents/hf_jp-ii_exh_30121988_christifideles-laici_sp.html

Con Ojos JANERIANOS!!!

"Siguiendo las huellas de Ana María, nuestra respuesta ha de ser siempre una respuesta de amor. Este es el modo de nuestra inserción en la misión de Cristo y de responder a la revelación trinitaria, nuestro modo de hacer presente aquí y ahora el reino de Dios. En esta respuesta convergen la necesidad más urgente y el desvalimiento del ser humano que se ve expuesto, tanto en el bienestar como en la pobreza, a la presencia del mal y a la autodestrucción de su condición de hijo de Dios. Lo específico de nuestra misión consiste en rehacer la comunión humana por el humanismo del amor, revelado en Jesucristo. Buscamos la transformación del hombre y del mundo desde la caridad hecha servicio. El carisma de Ana María Janer nos compromete a encarnarnos en la realidad donde vivimos, a trabajar en ella por la justicia y la promoción de los más necesitados y a estar atentos a los signos de los tiempos y disponibles a las necesidades de la Iglesia. Asimismo, nos abrimos a la acción misionera para dar a conocer la Buena Nueva a quienes no la conocen y permanecemos abiertos a cuantas obras, inspiradas en el evangelio, sean compatibles con nuestro carisma".

Cf. CEM 4.4

23 de noviembre de 2008

Ficha 4: La novedad del Reino

1. Cuando se lee el evangelio, fácilmente se deja uno llevar por cierto idealismo, por la belleza de un mensaje que despierta nuestros sueños y anhelos. El camino más certero, sin embargo, ha de ser inverso.
Primero, conviene ver y analizar la realidad del mundo con sus contradicciones. Mirar con crudeza:

- El contraste entre los que no tienen lo elemental y los que tienen de sobra; entre los que parecen condenados a la desgracia y los felices satisfechos.
- Gente que lucha por mejorar la condición del hombre, y recoge palos, ingratitud...
- ¿Merece la pena tomar en serio el mensaje del amor incondicional, generoso, que no calcula? ¿Está hecho nuestro corazón para la “sin-medida”? ¿No es precisamente este radicalismo la fuente de tantas angustias y la causa de que tantos se quemen?
- ¿Se puede ser eficaz, se puede cambiar el mundo, optando por la no-violencia, subordinando la eficacia a la verdad?
- ¿No es un sueño iluso y peligroso lanzar a los hombres como corderos indefensos a la voracidad de los listos, a la guerra de intereses?
- Además, Jesús da por supuesto que sus discípulos serán como roca firme, capaces de vencer las circunstancias adversas y sus propios desánimos. ¿Dónde está ese hombre?

2. Ahora, lee y ora con Lc 6, 12-49

Jesús se dirige a ti, personalmente. Cada una de sus palabras te atañe. Cuenta contigo para hacer la revolución del Reino.
Cuando Dios mira nuestro mundo, está claro que no responde a su proyecto: injusticia, opresión, violencia, división... Ha enviado a Jesús para cambiarlo. Y ahí comienza el cambio: dando la Buena Noticia a los pobres y humillados de que Dios está con ellos, a su favor.
La tentación permanente es querer hacer la revolución con las mismas armas con que se construyó el mundo injusto: violencia, odio, enfrentamiento; pagando con la misma moneda. Jesús quiere cambiar el mundo desde su raíz, y la única fuerza transformadora es el amor sin violencia, la debilidad que espera contra toda esperanza, la verdad que libera y no se impone, la lucha que se solidariza y no divide...
¿No crees que no hay otra alternativa? Jesús parece un idealista ingenuo con su programa. ¿No ves que tiene la clarividencia de quien acierta con las verdaderas causas que desencadenan los poderes que esclavizan al hombre? ¿Hay otro modo de arreglar este mundo que el camino señalado por Jesús?

3. Algunas pistas...

- ¿Te sientes implicado, o este mensaje te sigue resultando extraño, lejano, bonito pero irreal? ¿Dónde crees que está la dificultad para que tu corazón vibre con estas palabras?
- Quizá te resuena tanto que sientes vértigo y miedo, y no sabes cómo aplicarlo. Quisieras una receta para ponerlo en práctica. ¿Por dónde se puede comenzar? Si miras tu familia, el ámbito profesional, trabajo, estudio, la maraña política...
- Jesús no suele acostumbrar a dar normas, sino a crear una sensibilidad, un modo diferente de situarse en la realidad. Sin embargo, no es ningún teórico, sino todo lo contrario, un profeta que despierta las conciencias y las empuja a la acción.

- Comienza hoy mismo a mirar a tu alrededor: ¿ Quiénes son tus preferidos, tus actitudes ante la injusticia o la mentira, o al constatar el deterioro de las relaciones humanas? Intenta asimilar las actitudes, el espíritu del Reino.
- Y proponte algo sencillo, muy realista, para cambiar esa situación según los valores del Evangelio.
- ¿ Estás dispuesto a fracasar, a que no se te haga caso ? ¿Cómo reaccionarás ? ¿Le darás sentido a la frustración y seguirás pensando que merece la pena?

4. Ilumina tu oración y reflexión con las siguientes lecturas:


Con Ojos JANERIANOS!!!

Desde su experiencia del misterio de Dios, Ana María alcanza una comprensión acerca del futuro de la humanidad y de la historia, que se convierte para ella en fundamento de las relaciones entre los hombres y sentido último de su existencia.
Ana Maria experimenta que Dios, en Cristo, es cercanía y salvación para todo aquél que pone su esperanza sólo en Él. Su vida se convierte en reflejo y transparencia de la misma caridad divina a favor de los hombres .

Es en los gestos cotidianos, donde Ana María muestra ese amor a Dios y a los hermanos", cuidando y compartiendo los sufrimientos de los enfermos y ancianos, acogiendo y educando a los niños o asistiendo a los heridos en una guerra fratricida sin hacer distinción de bandos.
Cf. CEM 1.2, 1.3

2 de noviembre de 2008

Ficha 3: El rostro de la MISERICORDIA


1. Esta vez comienza por la lectura orante del texto evangélico: Lc 5,12-6,11.

El Reino comienza a actuar con Jesús e inquieta, pues ataca las fortalezas que el hombre construye para defenderse del Amor.
Según la mentalidad común, el Mesías debía establecer juicio contra los malvados. Pero ha venido a establecer gracia en favor de los pecadores.
Jesús traía vino nuevo, la Buena Noticia inaudita, de parte de Dios: que tal era la voluntad y alegría de Dios, salvar por gracia, prescindir de las “obras justas”.
Para los pecadores era la gran noticia que les permitía tener dignidad, esperanza, posibilidad de cambio. Para los que se creían con derechos adquiridos, con "méritos", Dios resultaba injusto.


2. El Evangelio nos hace esta pregunta radical:

¿Dónde está fundamentada mi vida religioso-moral? ¿En mi esfuerzo, en el cumplimiento de la Ley, en mi fidelidad y generosidad? ¿O por el contrario, he desmontado mi autoimagen, me he liberado de la necesidad de verme bueno ante Dios y ante mí mismo, he descubierto que no soy mejor que "los otros ", me he visto desnudo, sin mérito alguno, pecador hasta la raíz, y sorprendentemente, en vez, de sentirme mal, he sentido el gozo y la paz, del amor gratuito e incondicional de Dios, que me quiere como soy, más, que quiere crear vida de la muerte y siente más alegría por un pecador que se convierte que por innumerables justos, a quienes no puede reprochar nada y que, por lo mismo, son incapaces de dejarse amar gratuitamente ?

3. Descubre al fariseo que todos llevamos dentro. Se nota:

- En la tendencia a ver la paja en el ojo del prójimo y en la incapacidad de ver la viga en el propio.
- En que sentimos más alegría al cumplir con nuestros propósitos que cuando pensamos en el amor de Dios que se complace en nuestra pobreza.
- Confundimos la experiencia de la Gracia con un amor que puede ser utilizado como justificación de nuestra irresponsabilidad. Al contrario, es el agradecimiento gozoso de ser amado lo que me abre a la entrega, no mi propio sentido de responsabilidad.
- En cuanto hacemos algo que rompe nuestra autoimagen nos sentimos separados de Dios.

4. Lee y ora con Lc 15
Es probable que te sientas identificado con los dos hermanos. Pero es el padre el que reclama nuestra admiración, que Dios sea así, el que espera siempre, el que perdona siempre, el que no tiene en cuenta...

5. Ilumina tu oración con las siguientes lecturas:
* Novo Millennio Ineunte (Juan Pablo II) Nº 37-38 http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/apost_letters/documents/hf_jp-ii_apl_20010106_novo-millennio-ineunte_sp.html

* Documento de Aparecida Nº 23
"Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda clase de bendiciones en la persona de Cristo… El Dios de la Alianza, rico en misericordia, nos ha amado primero; inmerecidamente, nos ha amado a cada uno de nosotros; por eso, lo bendecimos..."

Con Ojos JANERIANOS!!!
"El núcleo de la experiencia fundante de Ana María es la comprensión vital del misterio de la encarnación de Dios entre los hombres...
Por medio de esta '-Experiencia fundante, Ana María entra en comunión con Dios vivo y su designio de salvación y descubre que es el mismo Dios Padre quien se manifiesta en la expropiación del Hijo (encarnación-kénosis) como la plenitud incondicional del amor, de la que dimana el Espíritu de Dios.
El núcleo de la experiencia janeriana es el misterio del amor de Dios manifestado en la humanidad y en el proceder misericordioso de Jesucristo a favor de los hombres .
Los ojos y el corazón de Ana María contemplan este misterio en su prolongación-histórica: la humanidad concreta, palpable y real de aquellas personas a las que ella entrega por completo su vida.
La experiencia del reino, anunciado y presente en la persona de Jesús, abre el espíritu de Ana María Janer, de manera espontánea y natural, al misterio insondable de Dios, a la fraternidad universal que del mismo dimana y al horizonte escatológico de la nueva humanidad, cuyo fundamento no es otro que la misericordia y la compasión divina, que se manifiesta en su entrega a favor de los hombres".
(Cf. con Carisma, Espiritualidad, Misión. (CEM) Hnas. de la Sagrada Familia de Urgel. Nº 1.1, 1.2)